En
el momento electoral, están invisibilizados varios temas de análisis en torno a
los Programas Electorales que ameritan debate. Sea sobre las modalidades y
metodologías de su elaboración (tecnocráticos o participativos); sea sobre los
temas y ámbitos nacionales y regionales que componen; sea sobre lo ampuloso o
sintético que pueda ser; sea lo demagógico o realista que se oferte, tomando en
cuenta el contexto internacional; sea sobre si los programas se cumplen y si
existen mecanismos de seguimiento; sea si en verdad los programas se los lee y
comprende en el conjunto de la sociedad; sea sobre
la coherencia entre programa electoral y proyecto político; sea como márketing político vendible o como propuesta
efectivamente alternativa; sea respecto a la orientación ideológica y doctrinal
de los programas; etc.
Hoy
proponemos tocar, la relación existente o no, entre el Programa Electoral y el
Proyecto Político e histórico.
La Ley Electoral impone a todos los partidos y coaliciones electorales, la presentación al Tribunal Electoral de sus programas electorales, a tiempo de inscribirse para terciar en las
elecciones. Se trata de la constancia de sus visiones, de sus alternativas a los grandes problemas y alternativas para el país y el Estado; políticas públicas, ofertas, compromisos ante la ciudadanía en el caso de ser triunfadores. Más puntualmente, los Programas Electorales serán las propuestas de acción, de proyectos, de políticas, de cambios, de reformas, de transformación de la economía, de las alternativas en el área de la agropecuaria, de la justicia, de la minería, de las regiones, de la forma de hacer política internacional y resolución de los mayores dramas del Estado.Salvo
el MAS que cuenta con la Agenda Patriótica 2025, misma que fue adaptada al
presente período, los otros postulantes debieron armar programas casi de
cero. Comunidad Ciudadana dio unos
toques de forma a una plataforma apresuradamente armada en el 2019, que en un
tráfico político se habilitó a las elecciones vía personería jurídica de una de
las aberraciones partidarias (sigla de izquierda y acción del oportunismo y
transfugio de derecha más sinvergüenza). Esta coalición, Comunidad Ciudadana
(FRI) ya adelantó que no cambiaría algunas políticas implementadas por Evo
Morales y luego se desdijo; por honestidad intelectual debió recuperar parte
del Plan de Emergencia que postuló Mesa junto a Goni Sánchez de Lozada el 2014
y escuchar a sectores conservadores,
reaccionarios, falsos demócratas, intelectuales resentidos, clases medias
desplazadas del poder en los 13 años de gobierno del MAS, redes despolitizadas,
oportunistas, cadáveres políticos revividos y otros. Todo un menjunje sin
coherencia alguna.
La
ultraderecha bajo la sombra de los demócratas de Santa Cruz, esta vez como
coalición JUNTOS, simplemente copió en su programa electoral, las plataformas
de los Empresarios Privados en sus distintas fracciones, en especial de la
oligarquía exportadora, financiera y rentista. ¿Revilla exmirista y los pititas
de todo color son parte de ese proyecto?. ¿Su proyecto es el de los
empresarios?. ¿Es de los golpistas?. ¿Es de SOL BO?. ¿Puede razonablemente
decirse que JUNTOS es un proyecto de país con tanta mezcolanza? El oportunismo
no es un proyecto, es una conducta política detestable.
Incluso
las fracciones fascistas de la derecha decidieron jugar a la democracia en el
frente CREEMOS (Camacho-Pumari), que sin
vergüenza de sus escándalos y confesión de boca suelta del golpista Camacho y
familia, se aventuraron a armar un programa electoral que no tiene ni pies ni cabeza.
¿Puede alguien creer que este personaje ridículo (intelectual y psicológico), fascista
y lógica machista, con poses de líder y una ignorancia política, quiere
construir una Bolivia democrática?. Bueno… por si fuera peor, el Frente para la
Victoria, nuevamente como en el 2019, volvió a copiar el programa de un partido
del Perú. (!?).
En
general, todos los frentes y candidatos armaron programas improvisados,
acomodaticios a la coyuntura electoral, demagógicos, sólo para las elecciones,
todos pensando en el MAS, obsesionados con Evo Morales, acomplejados con las
movilizaciones campesinas indígenas y populares. Pues, todos los discursos
durante la campaña, será para denigrar al MAS y a Evo Morales, antes que
ofertar un proyecto nuevo. Lo que el lector y todo boliviano sabe o debe saber,
es que estas coaliciones políticas electorales ya fueron gobierno en distintos
períodos de la democracia restringida o en las dictaduras militares. Hasta lo
inaudito, como Carlos Mesa que fue vicepresidente de Goni que masacró a la
población de El Alto, dejando más de 70 muertos y más de cien heridos de bala
en octubre de 2003, pero es candidato.
Pero
eso no es todo. Esos programas improvisados no tienen relación con un Proyecto
Político Histórico. No tienen visión, idea, propósito, programa, ideología de
mediano y largo plazo. Son agrupaciones de políticos SOLO para terciar en las
elecciones y cuando termine, desaparecerán del escenario nacional; duraran lo
que dure la campaña electoral. La coalición JUNTOS de los demócratas de Santa
Cruz tiene atisbos de articulación ideológica de la reacción y la ultraderecha
en Bolivia (ADN y Falangistas). Los
otros no tienen estructura, no tienen ideología, no tienen visión de país, no
tienen estrategia, no tienen proyecto como lo tiene el MAS. Entonces son
pasajeros, oportunistas, coyunturales. ¿Cómo pueden sobrevivir entonces?: Vía
alimento político y financiero de EE.UU y de la oligarquía boliviana, que
merced a la despolitización de la juventud y amplios sectores de la población,
lograda en los 20 años de neoliberalismo y, merced también al poco y mediocre
esfuerzo del gobierno del MAS en la formación y capacitación política de
organizaciones y dirigentes populares y juveniles.
Por
tanto, salvo el MAS que tuvo sus propuestas electorales para las elecciones
desde del 2005 y cuenta con la Agenda del Bicentenario 2025, el Plan de
Desarrollo Económico y Social (PDES) como transición en el horizonte del Vivir
Bien y el Socialismo Comunitario, la derecha NO tiene proyecto histórico. ¿En
qué cree la derecha boliviana?. ¿Tiene la reacción y los conservadores un
proyecto de país?. ¿Cuál es su ideología?. ¿Cómo pretende resolver los
problemas estructurales de la nación?. ¿Cuál es el futuro que debe construirse
en Bolivia?.
Entonces,
ante la ausencia de proyecto histórico de la derecha y la reacción, deducimos y
ratificamos de su presencia electoral, como la oportunidad de aferrarse al
poder asaltado en noviembre de 2019; restaurar el modelo neoliberal fracasado y
desmantelar los avances y conquistas del Proceso de Cambio; acabar con los
éxitos económicos de 13 años que logró transformaciones estructurales en el
país. La derecha volvió al poder vía un golpe de Estado, financiado y asesorado
por EEUU y con la complicidad de la OEA. Quién en realidad sabe a dónde debe ir
la derecha, es el gobierno de EEUU y el capital internacional.
La
derecha boliviana, no tiene proyecto político; tiene intereses. De eso sí
podemos dar cuenta!.
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